El cajón de la memoria

Instalación sonora:

Piezas: Caja de madera usada en la guerra de los años 80, para guardar municiones.

Reproductor de sonido, que emite el sonido del documental «La ofensiva final», mismo que relata los últimos días de la guerra contra Somoza. Si la caja se abre se escucha el sonido, si se cierra no.

Registro de la Obra

Nunca viví con mi padre. Pero según me cuentan, era una persona muy comprometida con sus ideales sandinistas, apoyó junto con mi madre la lucha contra Somoza y antes de que yo naciera prestó el servicio militar patriótico durante dos períodos. 

Yo nací en 1985, justo a la mitad de la revolución sandinista. Crecí bajo la sombra de la guerra, en un momento de crisis muy difícil para mi país. 

Cuando era niño en mi casa había un cajón que yo usaba para guardar mis juguetes, un pequeño cajón con tapa, dentro del cual había una bala, revuelta con mis cosas. 

El dia en que me mudé de mi casa, decidí llevarme el cajón, pues me parecía muy útil, al llevarlo a mi nueva casa se me ocurrió pintarlo de amarillo, luego de eso se me ocurrió preguntarle a mi madre de donde había salido ese cajón, ella me contó que mi padre lo había traído de sus días en el ejercito, era un cajón de municiones, también a él se le había ocurrido pintarlo para ocultar su color original, el verde olivo. 

Soy un hijo de la revolución, de la guerra, de la crisis, de la historias de separación, muerte y dolor, me llamo como un mártir, una historia que no todos queremos recordar y que muchos han echado en un cajón con tapa y la han cerrado. Pero cuando esa tapa se abre, salen del fondo los sonidos de esa guerra, de esa historia que nos formó, que nos ha enseñado quienes somos. 

Guardé mis juguetes en una caja de municiones y eso se volvió normal, aprendimos a crecer conviviendo con esa realidad, pero de grandes muchos optan por cerrar la tapa y esconder todo, otros la abrimos, escuchamos, pensamos en lo vivido y vemos que el presente no es más que el resultado de todo aquello. 

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