
Cuando iniciaron las protestas, el 18 de abril del 2018, motivadas por las reformas al INSS, nadie imaginaba que a estas alturas, tuviéramos casi 500 muertos, más de 500 presos/as políticos, miles de personas en el exilio y muchos desaparecidos. La intimidación que ejercieron las personas afines al gobierno desde el día 1, se transformó en represión violenta, en agresiones y amenazas.
Aun así la gente siguió, sin claudicar y sin temer, marchando, llenando las calles, levantando tranques y barricadas, presionando a las autoridades para que entiendan qué es urgente e indispensable, hacer cambios en esta forma de gobernar.
Las armas siempre fueron las mismas, morteros, consignas y máscaras para esconder el rostro y evitar represalias. «Y miren lo que son las cosas, que para que nos vieran nos tapamos el rostro… «
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